El sábado 8 decidimos ir de compras ya que no nos apetecía ir muy lejos. Tiene gracia que cuando no nos apetece ir lejos porque estamos cansadas, al final acabamos caminando horas y horas.

Antes de eso fuimos a comer ramen (ラーメン). El que yo pedí era uno al estilo de Kyoto, estaba muy rico, pero me sentó un poco mal, yo creo que es porque la carne y el caldo tenían bastante grasa/aceite.

Por la tarde fuimos a unas calles en las que hay muchas tiendas grandes y restaurantes, ya habíamos ido y a mí esa zona me gusta muchísimo. Debería explorarla un poco más.

Fue obligatorio entrar en el Book Off, por supuesto, y me compré algún cómic a muy buen precio. Hay que recordar que son de segunda mano, aún así suelen estar muy bien cuidados y se me olvida ese pequeño detalle. Además de eso, pasamos por una tienda de yukatas ya que Karen quería comprarse uno y yo necesitaba unas geta(下駄, calzado tradicional japonés) para el yukata que ya me habían regalado antes de venir a Japón. También compré unos tabi (足袋, que son los calcetines tradicionales) preciosos de encaje.

Por el camino vimos una heladería que tenía las típicas reproducciones de comida para que veas cómo son los productos que hay dentro de ese establecimiento. Aluciné con el tamaño de algunas de las copas de helado.

La verdad es que las figuritas son increíbles, incluso imitan la textura de las diferentes comidas.

Para volver decidimos usar el transporte público, nunca lo hacemos para ahorrar dinero, no me extraña que esté tan cansada y que haya adelgazado hasta el punto de que la ropa que traje me queda floja (en Vigo seguro que vuelvo a recuperar el peso, no pasa nada). Como dije al principio de la entrada, caminamos mucho todos los días, nos acostamos tarde (sobretodo yo, que estoy durmiendo una media de 5 horas diarias) y nos levantamos temprano, si a eso le sumamos el calor agotador que hace… es normal que me sienta un poco cansada.

Por último, contar la experiencia de haber probado nattô (納豆, semillas de soja fermentadas). La experiencia se reduce a que no me gustó, cosa que no me sorprendió para nada ya que todos los occidentales que conozco dicen que sabe fatal.

Cuando en el supermercado pregunté a un empleado que dónde estaba el nattô, vi que se sorprendió bastante. No me extraña… dudo que muchos extranjeros coman nattô. Es un sabor muy especial al que seguro que hay que acostumbrarse para encontrarle el encanto.

En cuanto a los gastos:

  • Omiyage (御土産, souvenir que compras para regalar a otra persona) que no voy a decir qué es por si acaso: ¥1000
  • Tabi de encaje para el yukata: ¥972
  • Geta: ¥1728
  • Cómics: ¥1030
  • Helado del supermercado: ¥90
  • Ramen: ¥640
  • Metro: ¥210
  • Tren: ¥140

Total: ¥5810 (44.61 €)