El viernes 30, después de haber llegado al aeropuerto, nos quedaba el tramo que a mí me parecía más complicado.

Al final fue fácil, es verdad, que al menos a mí, me resultó bastante tedioso ya que las maletas y la mochila me pesaban muchísimo y además hacía mucho calor, pero no nos llegamos a perder en ningún momento. También es cierto que esto se lo debo a Karen, ya que mi sentido de la orientación es horrible, ¿hubiera llegado a destino? Sí, pero… ¿Después de cuántas horas, días, semanas?

Compramos un billete de tren (tren: densha, 電車) que nos llevaba desde el Aeropuerto de Kansai (Kansai Kokusai Kūkō, 関西国際空港) hasta la Estación de Kyoto (Kyōto-eki, 京都駅con un transbordo en la Estación de Osaka (Osaka-eki, 大阪駅 ). El billete lo adquirimos en el propio aeropuerto, fue sencillo pero había bastante gente haciendo cola y fue lento y muy cansado.

Nos costó a cada una ¥1880, que al cambio son 14.63€ (esto es algo que siempre hay que comprobar ya que el tipo de cambio es algo que varía, así que cuando ponga un precio en euros pensad en él como algo aproximado).

En la Kyōto-eki tuvimos que comprar otro billete que nos llevase hasta la Estación de Enmachi (Enmachi-eki, 円町駅). Este nos costó a cada una ¥190 (1.48€).

Al salir de la Enmachi-eki comparamos el mapa de la estación con el mapa que nos había proporcionado la anfitriona de la casa. Empezamos a caminar y solamente hubo un momento de duda, creo que fue la primera vez que yo le eché valor y pregunté en japonés a un chico que cómo se llegaba hasta el punto de destino. A la mayoría os parecerá una chorrada, es una pregunta de básico, pero la gente que me conoce sabe el problema que tengo incluso para preguntar algo en mi propio idioma, ¡cuánto más en japonés!

El chico fue muy amable, primero nos explicó el camino, este era muy sencillo ya que la ciudad es una cuadrícula y no tiene pérdida, pero al final incluso decidió acompañarnos.

Llegamos a la casa que habíamos alquilado, en el bajo de la casa hay un restaurante coreano que es de la anfitriona: no, no es japonesa. Yonbo-san, la dueña de la casa, estuvo esperando por nosotras hasta que llegamos a su casa a eso de las 22:00, y no solo eso, nos recibió mostrando mucha amabilidad y dándonos la cena… mucha cena. Esta consistía en un té muy fresquito, una sopa también fría con brotes de soja y un plato enorme de arroz con verduras y carne.

Epílogo: el trayecto en densha fue emocionante, ver a la gente, las casitas tradicionales, los campos de arroz… pero lo más curioso sin duda, fue ver a Karen integrándose en la sociedad japonesa, ¿puede ser posible que el primer día ya se haya dormido en el densha? Estaba ella sentada tan tranquila y durmiendo con la cabeza apoyada en una barra, frente a ella un japonés exactamente en la misma posición. Debe ser que como es mi senpai tiene que predicar con el ejemplo.