Recuerdo perfectamente el lunes 20 de febrero por la tarde. Estaba en clase de “Lenguaje de marcas y sistemas de gestión de información” cuando por Whatsapp una de mis sempai (先輩) de 5º curso me envió una captura de pantalla con la lista de provisional de los becados, en la lista estábamos tanto ella como yo. No me lo podía creer, quería reír y llorar al mismo tiempo, fue uno de los momentos más felices de mi vida y no estoy exagerando. No pude concentrarme durante el resto de la tarde y me daba la risa floja todo el rato, ¡iba a ir a Japón!

En el tiempo de espera desde la entrega de solicitud hasta la resolución nunca creí realmente que pudiera recibir la beca. Es cierto que en los cursos anteriores a éste tengo muy buenas notas y eso era un criterio muy importante, pero por cada año cursado, te daban 0.25 puntos (yo estaba en el curso más bajo de los alumnos que podían pedir la beca), y por estar en Avanzado II, te daban 0.50 puntos. Además yo no tengo familia monoparental o numerosa, que también suma puntos. No parecía que tuviese muchos puntos para conseguirla.

Mi ventaja al pedir la beca cuando todavía estoy en Intermedio I es que es más fácil tener buenas notas, ya que a medida que vas avanzando, lo normal es que tus notas vayan bajando, cada vez el idioma se complica más. Mi desventaja era que no tenía muchos cursos por los que me dieran 0.25 puntos. De todas formas esto no es una protesta, ya que a mí me parece muy lógico que te sumen puntuación por cada año cursado y que te den ese “plus” por estar en Avanzado II. Hay que currárselo mucho para llegar hasta ahí y no cualquiera puede conseguirlo.

Kitagawa Utamaro, 喜多川 歌麿